Plan financiero ambicioso
Donald Trump anunció una medida sin precedentes en la política económica de
Estados Unidos: la creación de un Fondo Soberano y una Reserva Estratégica de
criptomonedas. La noticia planteó una pregunta clave entre los sectores financiero y político
círculos: ¿de dónde vendrán los fondos para financiar esta iniciativa sin que se
¿acumula nueva deuda sin subir los impuestos? La respuesta, según lo presentado
plan, podría esconderse en una estrategia antigua pero ingeniosa: la revalorización del oro.
Revalorización del oro como fuente de fondos
Trump asegura que no recurrirá a la emisión de nueva deuda pública, ni
aumenta los impuestos para financiar la compra de bitcoin y la creación de
el fondo soberano. En su lugar, tiene la intención de "crear" dinero mediante la revalorización de
activos que ya posee el gobierno federal, específicamente el oro
reservas de EE. UU.
Estas reservas, propiedad del Ministerio de Finanzas desde 1934, todavía se
se contabilizan a un valor contable de apenas 42 dólares por onza, muy por debajo de los niveles actuales
precios de mercado. El plan de Trump es actualizar este valor a niveles cercanos a
los precios reales de mercado, lo que generaría un beneficio contable de aproximadamente 700
mil millones de dólares.
Una operación similar ya se ha realizado. En la década de los 70 del siglo pasado, el oro era
revalorizado de 35 a 38 dólares por onza, lo que permitió la creación de 800
millones de dólares en nuevos fondos mediante una simple operación contable. En aquel entonces, ese dinero era
fueron transferidos directamente a la cuenta del Ministerio de Finanzas en
La Reserva Federal. El mismo mecanismo, pero a una escala mucho mayor, podría ser
utilizado por Trump hoy.
A primera vista, estos fondos no entran directamente en el sistema financiero. Pero
cuando el gobierno comience a utilizarlos – por ejemplo, para la compra de criptomonedas
– la liquidez aumentará. Esto debilitaría el dólar y probablemente haría que
La Reserva Federal reaccione vendiendo bonos del Estado para absorber
la liquidez excesiva, lo que a su vez aumentará los tipos de interés.
Exactamente aquí es donde Trump completa su jugada: con la liquidez ya inyectada, él puede
vende deuda a tipos de interés más bajos, financiando la compra de bitcoin y creando
su reserva estratégica; todo ello sin aumentar los impuestos ni, inicialmente,
aumentar la deuda.
Un movimiento audaz con consecuencias globales
Si este plan se lleva a cabo, tendrá graves consecuencias para los mercados. El oro
y el bitcoin subirán de valor. El dólar podría devaluarse debido a la afluencia
de liquidez, y es probable que las bolsas reaccionen de forma moderadamente positiva.
Por supuesto, para que todo esto suceda, Trump debe recibir la aprobación de
el Congreso de los EE. UU. para dos pasos clave: aumentar el techo de la deuda pública y
revalorización oficial de las reservas de oro y divisas. Si tiene éxito, realizará una
de las estrategias económicas más creativas (y controvertidas) de los últimos tiempos.
¿Malabarismo contable o genio financiero? Una cosa está clara: Trump, una vez más,
sacudió el escenario económico mundial.